“TE PENSÉ CUANDO AÚN NO TENIA MIS IDEAS CLARAS, TE IMAGINÉ CUANDO AÚN EL FUTURO ERA UN LIENZO VACIO…”
Hoy nací.
Entre abrí mis ojos a la luz.
Estiré mis dedos, mis manos, a una inmensidad desconocida.
Desovillé mis piernas, despegué mis brazos en un espacio sin contorno, sin apoyo.
Desbarrancó en mi boca cataratas de aire nuevo, pesado y aguijoneante, que estrechó mi garganta hasta explotar en llanto.
Hoy lloré sin lágrimas, grité sin aliento, desesperé sin esperanzas, miré sin ver.
Hoy pasé del túnel más oscuro y estrecho hasta la inmensidad del espacio.
Hoy me descubrí desnuda, indefensa, inocente.
Hoy como tantas veces en mi vida volví a morir para nacer crédula, pura, etérea, para volver a creer que no hay finales sin principios, que no hay adiós sin encuentros, que no hay dolor sin alegrías.
Hoy morí para nacer como cada día de mi vida, en cada muerte, de cada día. |